La gastronomía de nuestro pueblo es la comida típica de Castilla, siempre aprovechando los productos de la tierra y sobre todo platos de cuchara para paliar de alguna forma los fríos del duro invierno.
Los primeros platos, porque como buen pueblo castellano siempre se han preparado dos platos, suelen ser fuertes, como unas alubias, unas judías pintas o esas lentejas tan exquisitas, sin olvidarnos, por supuesto, del plato de la guerra: los garbanzos. Me contaba alguien por ahí, que en tiempos de guerra, el plato que solían comer un día tras otro eran los garbanzos. Por ese motivo le llamo el plato de la guerra.
Las sopas también tienen una mención, sobre todo esas sopas de ajo como las hacen allí, sin huevo pero buenísimas.
Y por supuesto las patatas. Las patatas del pueblo son las mejores que he comido nunca, fritas están buenísimas, para tortilla española por supuesto, patatas a lo pobre o lo mejor, esas patatas con bacalao hechas en la placa con ese sabor tan especial. Las patatas son el plato nuestro por excelencia, que para eso las producimos.
No podemos olvidarnos de los asados de cordero, si es posible del pueblo y si no pues de cualquier lado, que siempre está bueno. Sin desmerecer al cerdo y su matanza que, aunque ahora ya ha perdido su espacio, hace años era algo digno de celebrar, con esas morcillas de cebolla, ese estupendo chorizo y otras muchas cosas. También los adobes de lomo o las costillas y cómo no los torreznos, que para echar las diez estaban para chuparse los dedos.

Y para terminar los postres. Aquí destacan una gran variedad de tartas, así como los brazos de gitano, el estupendo arroz con leche o esas natillas con la típica galleta (Gullon, por supuesto), la leche frita o las orejuelas, típicas de carnaval.Y Cuyos ingredientes básicos son: aceite o mantequilla, huevos, azúcar, aguardiente u orujo. A esto se añade la harina que admita hasta hacer una masa consistente que se extiende con el rodillo para convertirla en una lámina fina que se trocea, se fríe y se espolvorea con azúcar y canela.

 

 

Brazo de gitano

Rosquillas fritas: Las rosquillas, típicas de Martes de Carnaval, se elaboran con huevos, aceite frío con cáscara de limón, azúcar, levadura y harina. Se amasaba, dándola luego la forma para freírlas en aceite muy caliente.
Nuestra tierra es generosa en muchas cosas y nos proporciona todo lo que es necesario, incluidas las frutas que, como las peras o las manzanas, nos obsequian esos huertos tan buenos que tenemos. Sabemos que el trabajo del agricultor es duro pero siempre gratificante.